Una victoria para seguir luchando

CNT consigue la
readmisión de una afiliada despedida en ATACO, la empresa dirigida por la ex
viceconsejera de Trabajo del Gobierno Vasco, Sonia Pérez Ezquerra. La sentencia
confirma que fue despedida por defender sus derechos.
 

Danilo Albin | Periódico CNT

María Rocafort tiene 55 años. Viuda y madre de tres
hijos, el pasado día 2 de junio logró reincorporarse a su puesto de trabajo en
la empresa vizcaína ATACO, propietaria de las tiendas de delicatesen La Oka.
Había sido despedida hace casi un año, sin más explicaciones que su supuesta
“desobediencia” a la dirección. En realidad, no había hecho otra cosa que
pelear por sus derechos a través de la sección sindical de CNT en esta empresa.
Tras participar en las negociaciones para conseguir un convenio digno, la
dirección le comunicó que estaba despedida. Entonces empezó una lucha que
ahora, lejos de terminar, continúa.

María era de sobra conocida por los responsables de
esta empresa, donde llevaba casi 12 años. El 28 de junio de 2013, la directora
de ATACO, Sonia Pérez Ezquerra –ex
viceconsejera
de Trabajo durante el Gobierno Vasco de Patxi López (PSE)- le entregó una
carta. «Lee esto», se limitó a señalarle. Cuando María repasó las líneas de aquel
papel, no podía creer lo que estaba leyendo: ATACO había decidido echarle,
alegando reiterados
incumplimientos de funciones
y desobediencia a sus
superiores”.

«Cuando acabé de leer aquella carta, le dije a la directora que
todo eso era mentira, y que ella lo sabía», recuerda. Al otro lado de la mesa, Pérez Ezquerra fue incapaz
de levantar la vista y mirar a la trabajadora a los ojos.  «En ningún momento rebatió mis
argumentos ni quiso hablar conmigo»,
comenta. El golpe, admite María, fue muy duro. «No sólo a nivel económico –puntualiza-, sino también
emocional, porque a mí me despidieron por defender los derechos de la plantilla».  

A partir de entonces, CNT inició una dura pelea para
conseguir que la trabajadora fuese readmitida.
«El apoyo del sindicato ha sido total desde el minuto
cero –señala-. Nada más enterarme que había sido despedida me puse en contacto
con las compañeras y compañeros, y me dijeron que estuviese tranquila porque
iba a volver a trabajar». Frente a la gravedad de la situación, el respaldo de
la central anarcosindicalista superó lo meramente laboral.
«Tanto el apoyo emocional, como sindical y
jurídico lo tuve en el sindicato –subraya-, y eso me ha servido mucho para
salir adelante
».

La lucha, como tantas otras veces, dio sus frutos: a
mediados de mayo, CNT dio a conocer a través de un comunicado que el Tribunal
Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) había declarado nulo el despido de
esta afiliada, dado que se había violado el derecho a la libertad sindical.
Dicho de otra forma, los jueces admitían que la trabajadora había quedado en la
calle por luchar por sus derechos.

«Esta resolución confirma lo que la sección sindical de
CNT lleva diciendo desde el principio: la empresa despidió a nuestra compañera
como venganza por participar en las reuniones para lograr un mejor convenio
durante el año pasado, y no porque era una ‘mala o ineficiente’ trabajadora,
algo que era totalmente falso, tal como han confirmado los jueces
», señaló la organización
anarcosindicalista en una nota de prensa, en la que llamaba a seguir luchando
por los derechos de las empleadas en ATACO.
«No debemos tener miedo de hacer lo que debemos, de
pedir lo que es justo, de exigir lo que nos corresponde
», remarcó.

En efecto, uno de los principales objetivos de CNT en
esta empresa ha sido demostrar que las amenazas de la patronal no deben
paralizar a la plantilla –compuesta mayoritariamente por mujeres, muchas de
ellas con carga familiar-, sino que, por el contrario, tienen que servir como
aliciente para librar esta guerra a favor de lo que les pertenece. Sin embargo,
la firma capitaneada por la ex viceconsejera de Patxi López se esfuerza por
sembrar el miedo entre las trabajadoras, a quienes intenta convencer de que
este sindicato sólo puede traerles dolores de cabeza.  

«Se
llama impunidad
»

Uno de los capítulos más bochornosos de esta historia
se escribió esta misma primavera: el Consejo de Relaciones Laborales (CRL), una
institución autonómica que dice oficiar como “órgano de diálogo y encuentro
permanente” entre sindicatos y empresas, filtró a la dirección de ATACO los
nombres y apellidos de las afiliadas a CNT. Tras recibir esos listados, la dirección
se encargó de hacerlo circular entre la plantilla. El mensaje era muy claro:
aquellas que se atreviesen a afiliarse a este sindicato quedarían marcadas por
la patronal. No en vano, la filtración del CRL dio paso a un acoso aún mayor
contra las afiliadas.
«La situación que vivimos en los centros de trabajo ha empeorado», confirma Isabel Amundarain, delegada de
la sección sindical de CNT.

A pesar de la gravedad de esta denuncia, el CRL optó
por el silencio más absoluto. Ni siquiera se sintieron interpelados por las
declaraciones formuladas ante varios medios de comunicación por Amundarain,
quien sostuvo que el presidente de ese organismo público, Tomás Arrieta –proveniente
de una familia con contactos políticos en Euskal Herria- debía renunciar.
«Eso se llama impunidad», subraya la militante de esta
organización. 

Alcanza con revisar los nombres que rodean ATACO para
entender esta situación. Tal como CNT denunció en una rueda de prensa, el
abogado de la empresa es José Manuel Salinero Feijoo, ex secretario general de
Presidencia durante el Gobierno Vasco del PSE. En ese mismo gabinete autonómico
se encontraba Sonia Pérez de Ezquerra, actual gerente de la empresa. Cuando la
filial del PSOE en Euskadi perdió las elecciones vascas de octubre 2012, tanto Pérez
como Salinero no tuvieron dificultades a la hora de recolocarse en el sector
privado.  

Actualmente, el ex secretario de presidencia del
Gobierno Vasco se encarga de defender los intereses de la empresa frente a las
denuncias formuladas por la sección sindical de CNT, que mantiene una continua
pelea para tratar de frenar los ataques patronales.
«Ante la política de acoso y derribo por parte de la
dirección, nuestra única manera de protegernos es hacer más trabajo sindical
», sostiene Amundarain.

En este contexto, la plantilla se ve sometida a
situaciones tan inauditas como ilegales. Es el caso de otra afiliada, a la que
la empresa intentó coartar su permiso de lactancia. Gracias a la lucha llevada
adelante por la anarcosindical, la trabajadora logró recuperar los derechos que
le habían arrebatado. Sin embargo, tras la filtración del CRL la empresa volvió
a modificar sus condiciones de trabajo, negando su derecho a la reducción de
jornada por tener un menor a cargo. Incluso llegó a sancionarla, alegando una
supuesta “falta muy grave”.

Más allá de estas amenazas, en la sección sindical
están convencidas de que sólo la lucha logrará impedir más sanciones y
despidos.
«El camino es
difícil, pero desde CNT ya hemos demostrado que podemos combatir sus ataques y
amenazas
», comenta María, la
trabajadora readmitida. Hoy está otra vez en su puesto, luchando por sus
compañeras, por sus tres hijos… Y por un futuro distinto, en el que no haya más
jefas ni jefes amargando vidas.  

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