COMUNICADO | NI DELITO NI INDULTO: ORGANIZACIÓN Y LUCHA

El indulto concedido a las compañeras conocidas como Las Seis de La Suiza no es un gesto de generosidad del poder. Es el resultado directo de la lucha.

Durante años, seis sindicalistas fueron perseguidas, juzgadas y encarceladas por hacer lo que siempre ha hecho el movimiento obrero: organizarse frente a la explotación y defender a una trabajadora que denunciaba acoso y vulneración de derechos laborales. Por ello fueron condenadas a tres años y medio de prisión en un proceso que ha puesto en cuestión los límites mismos de la acción sindical.

Entraron en prisión. Y no lo hicieron solas.

Detrás había una organización, la CNT, que no abandonó a las suyas, y cientos de miles de personas que llenaron las calles, sostuvieron cajas de resistencia, difundieron el caso y señalaron la injusticia. Hubo movilizaciones, pronunciamientos sindicales, apoyo social y presión política constante durante meses, reclamando una solución que la justicia negaba.

Agradecemos el gesto del indulto parcial (las penas económicas siguen en pie) propuesto por el Gobierno pero llega tarde. Llega después del castigo. Llega después de intentar convertir la solidaridad en delito.

Pero que nadie se equivoque: si hoy están fuera, no es por la benevolencia del Gobierno, sino por la fuerza colectiva de la clase trabajadora organizada.

Este caso ha demostrado algo fundamental: que el sindicalismo que molesta, el que señala al patrón, el que no negocia la dignidad, sigue siendo perseguido. Y precisamente por eso, sigue siendo necesario.

Frente a quienes quieren un sindicalismo dócil, institucionalizado y sin conflicto, la experiencia de La Suiza reafirma lo contrario: el anarcosindicalismo, basado en la acción directa, el apoyo mutuo y la solidaridad, no solo sigue vigente, sino que es más útil que nunca.

Porque cuando tocan a una, respondemos todas. Porque sin organización no hay defensa. Porque ningún derecho se ha conquistado sin lucha.

Hoy celebramos que nuestras compañeras estén fuera.
Pero no olvidamos: nunca debieron entrar.


Solidaridad, organización y lucha.

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