Comunicado en apoyo a la huelga de Enseñanza de los días 19 y 20 de mayo

Desde la CNT Huesca (Confederación Nacional del Trabajo) mostramos nuestro total y absoluto apoyo a la huelga en enseñanza convocada para los días 19 y 20 de mayo en Aragón.

No faltan motivos, lo que faltan son recursos. Falta voluntad política. Falta intención de mejorar la vida de las personas. Pero también nos sobran cosas. Nos sobra prepotencia por parte del gobierno. Nos sobran infraestructuras en pésimas condiciones. Nos sobra este último, otro más, ataque contra la enseñanza pública.

Aunque nunca lo ha escondido, ni tampoco ha dejado margen para la duda, el Gobierno de Aragón vuelve a dejar claro de qué lado está. Mientras nuestros centros públicos están en precario arrastrando desde hace años carencias notables (con plantillas insuficientes tanto en personal docente como en personal de administración y servicios, sobrecarga de trabajo, falta de atención real a la diversidad, abandono de la escuela rural y deterioro de las condiciones laborales…), la Administración insiste una y otra vez en infradotar a la misma como ha dejado claro el último informe del Tribunal de Cuentas y regar con millones a la concertada, concebida inicialmente como un parche pero que parece que se ha enquistado y ha venido para quedarse, allanando aún más el camino hacia la total privatización de un servicio que debería ser abierto a todo el mundo. No se trata de un malentendido ni de un error. Tampoco se trata de una mala gestión o de falta de planificación. Es justo lo contrario: se trata de una decisión política de clase, que busca extraer beneficio de la clase trabajadora y transferirlo a las clases acomodadas.

Buscan una enseñanza pública debilitada, obediente y sumisa. Quieren plantillas agotadas mental y físicamente, exhaustas, fragmentadas, divididas bajo la lógica del último frente al penúltimo. Su ideal es convertir la educación en un negocio en el que siempre ganen las mismas personas y perdamos las de siempre. Y para ello buscan hacer cómplice de este desmantelamiento a la comunidad educativa, de la que lo único que esperan es su resignación. Una vez más. Pero esta vez la comunidad educativa ha dicho basta. Basta de injusticias. Basta de sufrimiento. Basta de dejarnos pisotear como clase trabajadora. Hemos decidido alzar la voz y hacer frente a este nuevo ataque a través del conflicto, de la organización y de la fuerza que nos da la unidad. Conflicto, sí, porque frente a sus ataques opondremos nuestra resistencia. Organización, porque juntas somos imparables. Y unidad. Unidad para vaciar los centros y llenar las calles. Unidad para señalar a las personas responsables de este nuevo asalto, perpetradoras de un atraco a nuestro presente y nuestro futuro.

Todo lo anterior es cierto. Como también lo es que sacar una movilización con la unidad sindical que se ha mostrado es una labor loable. Pero queremos ser fieles a nuestros principios como clase y destacar una verdad, que no por incómoda ha de dejar de decirse: dos días no bastan, igual que no bastaron tres en enero.

Unámonos, sindicatos y comunidad educativa. Levantemos asambleas en todos y cada uno de los centros para mostrar nuestro rechazo. Desde la comunidad educativa debemos apoyar la huelga y exigir más. Unámonos de la manera en que esta situación exige. Valencia marca el camino. Si no hay marcha atrás, si no se produce la retirada de las medidas privatizadoras, si no se cubren las plantillas de una manera que realmente sirva para mejorar la calidad educativa, si no se reparan ni mejoran infraestructuras y si no se dota a los centros de los recursos necesarios, lo que se necesita es extender la protesta hasta la huelga indefinida. Ya no es cuestión más que de dignidad.

Y con ello no se busca la figuración. Tampoco se busca aparentar músculo de cara a la galería. Lo que se busca es vencer. Sin peros, sin excusas. Nuestro futuro como sociedad va en ello. Porque no únicamente defendemos lo que nos corresponde como clase trabajadora. Estamos en lucha también por lo que nos toca como sociedad, porque este nuevo ataque vuelve a poner a los pies de los caballos a las personas más desfavorecidas. Y una sociedad que abandona al eslabón más débil y que más la necesita no merece el calificativo de humana.

Dicho lo anterior, añadimos que esa firmeza se muestra desde la unión de toda la clase trabajadora, funcionarial y laboral, docente y no docente, desde dentro de los centros y desde las familias, profesorado, personal de administración y servicios y alumnado. De aquellas personas que se presentan frente a un aula, de quienes se sientan a formarse y del personal que hace un trabajo muchas veces invisible o invisibilizado, personal que en numerosas ocasiones se encuentra incluso despreciado por la propia Administración. Es hora de ir en unidad. La división sólo beneficia a quien manda. La lucha en comunidad es la única respuesta.

Lo anterior no son palabras vacías. No se busca la confrontación por la confrontación. La única realidad es que el ataque va contra todas. Contra las personas que soportan el aumento de ratios, el aumento de burocracia y el desamparo de la Administración. Contra quienes trabajan en condiciones de precariedad. Contra quienes soportan sobre sus espaldas funciones esenciales que no se reconocen, y además lo hacen sin los medios adecuados para poder llevarlas a cabo. Contra aquellas personas que ven cómo se van degradando los centros con frío en invierno y calor en verano mientras se financia la enseñanza privada. Contra quienes creemos en una enseñanza pública, laica y de calidad y la defendemos aún a costa de nuestra salud física y mental, dedicándole un tiempo que no tenemos, y que se lo hemos de restar a nuestra propia vida privada.

Y la lucha va por ellos. Por evitar que se amontone alumnado en las aulas sin poder ser atendido en condiciones, porque no son números, sino personas. Por el alumnado al que no se le asigna un profesor de apoyo, por la beca que no llega, por la incapacidad para atender a aquel alumnado que acaba de llegar y no habla nuestro idioma. Por la salud del personal y del estudiantado.

Tenemos los ejemplos cerca. Hemos visto en otros territorios y en otras luchas que los avances no vienen dados graciosamente por el poder ni por la buena voluntad de la Consejería de turno. Llegan cuando la lucha se tensa, cuando la movilización aprieta, la huelga se sostiene y el clamor es ensordecedor, en el momento en que el conflicto deja de convertirse en una entelequia o en algo simbólico y pasa a ser un problema político real. A lo largo de la Historia nuestros derechos no fueron concedidos, los tuvimos que arrancar. Y lo conseguimos. Lo hemos conseguido en numerosas ocasiones, y esta vez no va a ser distinto. Todas juntas. Como tantas otras veces.

Por todo lo antedicho apoyamos los motivos que conducen a esta huelga. Y, estando a favor como estamos, aún exigimos más. No vale con una respuesta aislada, testimonial. Defendamos una respuesta a la altura del ataque que estamos sufriendo. A través de las asambleas, la solidaridad, la unidad y el apoyo mutuo para sostener esta defensa el tiempo que sea necesario, todo lo que haga falta.

Los días 19 y 20 de mayo toda la comunidad educativa va a la huelga. Y si no retroceden, vamos a por la indefinida. No toca resignación. No toca paz social. Toca defender lo que es de todos y todas, lo que costó sangre, sudor y lágrimas. Que no nos lo arrebaten. O, por lo menos, que no les resulte sencillo ni placentero.

Contra los recortes y la privatización, solidaridad, organización de clase, apoyo mutuo y lucha.

La pública no se vende, la pública se defiende.

Hasta hacerles retroceder.

Que nos oigan. Porque nos van a oír.


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