CNT convoca huelga general el próximo 11 de noviembre contra los intereses especulativos que golpean a la clase trabajadora

El clamor popular ha señalado el camino. El próximo 11 de noviembre, la clase trabajadora volverá a mostrar su músculo a través de una de sus herramientas más contundentes: la huelga general. La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y el resto de los sindicatos llaman a un paro de 24 horas en todos los sectores para luchar contra el parasitismo del rentismo y los salarios escuálidos que abocan a las clases populares a una vida de sometimiento y explotación.

Desde CNT nunca olvidaremos de dónde venimos. Somos todas aquellas encarceladas por luchar por sus derechos, somos los padres y madres que se partieron el lomo por intentar que las generaciones futuras tuvieran una vida mejor. Y aquí estamos, dispuestos y dispuestas a volver a defender en la calle, en las aulas y en los centros de trabajo todo lo que es nuestro, todo lo que nos ganamos únicamente con el sudor de nuestra frente.

La situación de la vivienda en España ha sido la chispa que ha encendido toda una hoguera. Ni siquiera un Gobierno pretendidamente de izquierdas ha sido capaz en ocho años de mejorar y proteger la vida de la mayoría social. A las huelgas en sectores como la educación y la sanidad, ahora se suma el colectivos de vivienda, cada vez más organizado y concienciado de los culpables de su miseria. Todos los golpes que recibe la clase trabajadora parten del mismo lugar: un empresariado obcecado en exprimir al máximo a sus empleados y empleadas que no duda en recurrir a los elementos más reaccionarios de la sociedad para defender al capital.

Lo vemos todos los días. Mientras la Policía se abraza con la ultraderecha y el Ejército tortura a migrantes en Ceuta, grupos neonazis crecen al albor de una apatía y de un nulo entusiasmo que se expande entre algunas personas de las generaciones más jóvenes. Todos ellos se esfuerzan día y noche por arrebatar cualquier atisbo de avance en materia antirracista, feminista y antifascista. No lo conseguirán.

Como recalca la secretaria General de CNT a nivel estatal, Nieves Román, “desde la CNT entendemos que la vivienda es un derecho y no una mercancía”. “No podemos aceptar que las necesidades básicas de la ciudadanía estén subordinadas al beneficio económico de grandes propietarios, fondos de inversión, empresas inmobiliarias o intereses especulativos”, añade.

Las experiencias de organización de inquilinas, vecinas y trabajadoras demuestran que, frente a los problemas que sufrimos individualmente, la respuesta está en la solidaridad, el apoyo mutuo y la acción colectiva. En cada plaza, en cada grito, en cada pancarta a favor de una vida mejor para la mayoría florece un mundo nuevo.

Román subraya que la lucha por la vivienda es también una lucha por los derechos de las trabajadoras. Desde la CNT pensamos que todo está relacionado: la precariedad laboral, la degradación de los servicios públicos, el encarecimiento de la vida y la destrucción del medio ambiente, entre otros motivos, generan malestar entre una población que ya no aguanta más.

La huelga general es el momento de que la clase trabajadora demuestre de lo que es capaz, todo aquello que produce con sus manos, que sin ella todo se para. Nuestra fuerza está en el apoyo mutuo, en la autogestión, en la acción directa, y el 11 de noviembre lo volveremos a demostrar.

Desde la CNT hacemos un llamamiento a la clase trabajadora en su conjunto para que, organizada, se levante contra los ataques, en muchas ocasiones mortales, del capital. Contra el fascismo, el casero, los fondos buitre, el empresariado, la progresía tibia que besa el liberalismo más atroz, los sindicatos vendidos, las promesas vacías predicadas desde los púlpitos políticos, vamos a la huelga general.

Contra el patrón y el capital, a la huelga general.

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