CNT, por el derecho a una pensión pública y a un salario digno por nuestro trabajo

  • La anarconsindical apoya la manifestación en defensa del Sistema Público de Pensiones del 24 de octubre.

Tenemos un ojo puesto en la indisimulada intención de desmantelamiento y saqueo de las pensiones públicas por parte de la oposición política, pero tampoco perdamos de vista las medidas regresivas para las futuras pensionistas, introducidas por el gobierno en las últimas legislaturas. La última entró de lleno en la negociación colectiva con la Ley 12/2022. Ahí se regulaba el impulso de los planes de pensiones de empleo, modificando la Ley de 2002. Con ella, un fondo que es de promoción pública puede ser gestionado por el sector privado, sin que el propio Ministerio garantice el valor de las aportaciones efectuadas, ni la rentabilidad de estas.

Un fondo de promoción pública, gestionado por el sector privado nos lleva a un sistema de pensiones mixto, donde nuestra pensión pública resulte más miserable. Y esto se puede hacer en un convenio colectivo en tu nombre, con rúbrica sindical.

Viene de atrás

En julio de 2006, algunas centrales sindicales pactaron con el Gobierno del PSOE y la patronal el Acuerdo sobre Medidas en Materia de Seguridad Social. Desde una perspectiva anarcosindicalista, aquel acuerdo representó una nueva renuncia del sindicalismo institucional: en lugar de impulsar la acción directa y la defensa intransigente de las pensiones, subordinó los intereses de la clase trabajadora a la lógica del Estado y del capital. Así se abrió un proceso que, desde entonces, no ha dejado de generar polémica, incertidumbre y alarma social.

Ya entonces denunciamos las consecuencias del acuerdo en un celebrado dossier donde advertíamos que el pacto no protegía el futuro de las pensiones, sino que profundizaba la dependencia de las y los trabajadores respecto de unas instituciones concebidas para preservar el orden capitalista. Nuestra idea era sencilla: Frente a la concertación social y la delegación en burocracias sindicales, defender la organización desde la base, la solidaridad de clase y la movilización sostenida. Y el tiempo nos da la razón.

Los derechos y las condiciones de vida de la clase trabajadora —en activo o jubilada— no pueden quedar en manos del Estado, de la patronal, ni de sus mecanismos de concertación. Para CNT, las pensiones son salario diferido y una conquista colectiva; su defensa exige autonomía obrera, apoyo mutuo, acción directa y control de los propios trabajadores y trabajadoras. Y eso solo puede impulsarse desde organizaciones independientes del poder político y económico capaces de impedir que estos derechos se conviertan en moneda de cambio.

Está claro que si no nos resignamos y empleamos las herramientas reales que tenemos a nuestro alcance, abrimos una oportunidad de avance como ya estamos experimentando en el tema de la vivienda.

La amenaza al Sistema Público de Pensiones

Tras la firma de aquel acuerdo de 2006, los sucesivos gobiernos adoptaron medidas que debilitaron el sistema público de pensiones.

CNT puede hablar claro porque no tiene ninguna atadura que le impida identificar la pasividad y el colaboracionismo de algunas centrales sindicales, que obligó al surgimiento de un movimiento importante movimiento de ámbito estatal en defensa del Sistema Público de Pensiones (SPP).

El movimiento social en defensa del SPP nació para frenar los retrocesos impulsados por los gobiernos, la patronal y las burocracias sindicales mediante la organización desde la base y la movilización sostenida en las calles, junto con la presión hacia los grupos parlamentarios más sensibles a la defensa de las pensiones públicas. Esta combinación de presión social e intervención institucional marcó su estrategia.

Con una constancia infinita, se han logrado pequeños avances, pero la confianza depositada en la vía institucional ha dificultado una respuesta autónoma, sostenida y capaz de imponer cambios y blindaje mediante la presión social y la acción directa.

Desde CNT no se ha dejado de advertir la intoxicación mediática, política y sindical destinada a saquear el sistema y debilitarlo, para luego presentarlo como inviable y justificar así su privatización. Esta estrategia se apoya en el denominado modelo multipilar, promovido por el Banco Mundial en 1994 y actualizado en 2005, que amplía progresivamente el espacio reservado a los sistemas privados de ahorro y previsión. Y la UE no anda lejos, pues fue la que obligó a la reforma de 2022.

Presentadas como ajustes técnicos o medidas de sostenibilidad, estas reformas avanzan gradualmente hacia una aspiración liberal: convertir las pensiones de la clase trabajadora en una mercancía gestionada por fondos financieros. Nos toman por tontas, si no son viables, ¿por qué quiere entrar el capital financiero? La realidad es que nuestro sistema era tan bueno que nuestra hucha que llegó a tener 67.000 millones en 2011, gracias a Rajoy cayó en 2018 hasta su nivel más bajo, con 5.000 millones. Sin devolver el dinero a la caja, ahora ya tenemos 18.000 millones otra vez. Es un caramelo más que sostenible.

La experiencia demuestra que la privatización va más lenta de lo que quisieran, en parte, por la correlación de fuerzas en el Congreso. Esto puedo cambiar enseguida porque los buitres financieros no renuncian a apropiarse de nuestros recursos de clase destinados a garantizar una vejez digna o la suficiencia ante la incapacidad laboral, orfandad o viudedad, y seguirán presionando a los partidos políticos para conseguir reformas favorables a sus intereses. Muchos de los fondos de inversión depredadores son principales accionistas de bancos que, a su vez, presionan a los gobiernos y  también lo son de los principales medios de comunicación, con BlackRock a la cabeza.

La pensión pública digna, reivindicación esencial de CNT y el internacionalismo obrero

Aunque CNT tiene sus matices respecto a la estrategia institucional del movimiento social pensionista, siempre ha respaldado en el ámbito local las movilizaciones semanales en distintos puntos del Estado. Asimismo, cada año llama a su afiliación a participar en la concentración estatal de octubre.

No obstante, confiamos más en la acción directa de la clase trabajadora y defendemos que la lucha por las pensiones públicas debe situarse en los centros de trabajo y muy especialmente, en la negociación colectiva, pues este es el último agujero que se abrió en el edificio del S.P. Pensiones. Es ahí donde es más necesaria la sensibilización y organización conjunta de trabajadoras en activo y pensionistas, fortaleciendo la solidaridad de clase y convirtiendo la defensa de la pensión pública suficiente en una reivindicación esencial del conjunto del movimiento obrero -al mismo nivel que el salario o la vivienda- después de toda una vida sometida a la explotación y de contribuir a la obscena riqueza de unos pocos. Porque ellos sí que son los parásitos.

Necesidad de una respuesta global

Considerando que el ataque a los Sistemas Públicos de Pensiones es transnacional, en 2023 la Confederación Internacional del Trabajo (CIT), a propuesta de CNT, remarcó que la lucha debe ser internacional, porque los atacantes también actúan a escala mundial. En las escasas zonas del planeta donde el movimiento obrero había arrancado este derecho, esas sabandijas quieren convertirlo en una nueva fuente de negocio. Es un hecho que hoy están en peligro las pensiones en Francia, Alemania, Italia, Suiza, …, algo impensable hace pocos años. Aunque nuestro sistema resiste mejor, no lo permitiremos.

Lucha por las pensiones públicas: Pocos puntos, pero muy claros

Para CNT, el derecho a una pensión digna se defiende y se consigue, si luchamos decididamente por estos tres puntos:

– Pensión pública = SMI o 60% del salario medio de la comunidad autónoma, siempre y cuando sea superior al estatal.

– No a la obligatoriedad de planes de pensiones privados. No a los planes de pensiones de empleo.

– No al aumento de la edad de jubilación. No al aumento de periodo de cómputo.

Y lo vamos a conseguir.

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