Contra el negocio de la vivienda, las trabajadoras tomamos las calles

Convocadas por el Sindicato de Vivienda de Valladolid, miles de trabajadoras ocupamos el viernes 25 de septiembre las calles de Valladolid. El motivo inmediato fue el escándalo del desalojo de una vecina de Madrid de más de ochenta años, denunciado con gran repercusión por el Sindicato de Inquilinas gracias a una cuidada campaña. Era inevitable concentrarse en Valladolid por tener en la ciudad sede la empresa beneficiaria del desahucio, Urbagesa (c / Santiago, 9), pero necesariamente evolucionó a algo más amplio contra la política de vivienda que nos exprime para aumentar los beneficios capitalistas.

La movilización pronto empezó a cobrar una repercusión a la que la policía, como pilar del Estado, respondió según su vocación, con violencia contra las trabajadoras. Pero si el gobierno suelta a la policía para intentar intimidar a las trabajadoras solidarias, y si quienes se lucran con los alquileres y las compraventas financian a los matones «desokupa» para intimidar a nuestras vecinas… pueden todos esperar sentados.

Dejando aparte la exigencia de responsabilidades por las agresiones policiales, que pronto va a a llegar, está claro que la solidaridad de la clase trabajadora cada vez cobra más fuerza y que retroceder no es una opción. No podemos sino avanzar.

Como ha expresado el colectivo Marabunta:

Ayer Valladolid volvió a demostrar que, con una clase obrera organizada, el miedo cambia de bando. Nos quieren inculcar que la vivienda es un bien con el que mercadear, pero ni nuestros hogares ni nuestras vidas son un bien especulativo con el que hacer negocio. Frente a su mercantilización de los bienes básicos, cuya punta son los desahucios, los alquileres impagables y una vida cada vez más precaria y tóxica, solo tenemos una salida: organización obrera y lucha colectiva. Ningún derecho nos llegó regalado. Cada conquista de la clase trabajadora nace de la unión de las gentes y de la organización de la rabia para tomar las calles y recuperar el control de nuestras vidas.

Ayer no hubo miedo suficiente para hacernos retroceder ni un solo paso. Ayer la dignidad obrera estuvo en las calles poniendo el cuerpo y a pesar de la violencia de los matones con placa, nadie consiguió que dejásemos de luchar por la solidaridad y el apoyo mutuo. Porque cuando la rabia deja de ser individual y se convierte en fuerza colectiva, se vuelve peligrosa para quienes viven de nuestro miedo y nuestra precariedad. Ayer fueron las calles, pero ha de arder en rabia cada barrio, cada fondo buitre, cada centro de trabajo….

Organízate – Con tus vecinas. – Con tu sindicato. – Con tu colectivo. – Con tu coordinadora. – Con tus amigas.

Organízate para defender tu casa, tus derechos y frente a aquellos que quieren especular y hacer negocio de nuestras propias vidas. Porque los derechos no se legislan en ningún despacho, se conquistan en las calles. Que lo ocurrido ayer se haga costumbre: que sea costumbre la lucha, la conciencia de clase y la organización obrera.

La organización convocante, Sindicato de Vivienda de Valladolid, ha valorado así la manifestación:

Valoramos muy positivamente la respuesta de hoy ante nuestra convocatoria urgente de concentración para señalar a los culpables de la situación en la que se encuentra la vivienda para la clase trabajadora.

El desahucio de Mari Carmen ha sido una gota que ha desbordado un vaso que ya estaba desde hace tiempo al límite. Nuestra organización lleva años librando pequeñas batallas en cientos de casos de atropellos de rentistas y propietarios. Por ello no podíamos dejar pasar la oportunidad de solidarizarnos con este escandaloso caso de las compañeras del sindicato de inquilinas de Madrid y de señalar a los culpables de este caso: Urbagestion.

La concentración se ha desbordado dando lugar a una manifestación espontánea, movida por el descontento generalizado por la situación de la vivienda y el enfado ante la represión de la policia. La respuesta de las fuerzas de seguridad del Estado ha sido desproporcionadamente violenta. Las imágenes hablan por sí solas: las unidades de intervención policial han atacado la cabecera de la manifestación en la plaza Zorrilla, sin que hubiera habido incidente alguno. Tal y como pasó el miércoles en el desahucio de Mari Carmen, vemos cómo la policía bajo las órdenes del Ministerio de Interior actúan de una manera absolutamente desproporcionada ante el movimiento de vivienda. Los responsables políticos de estas actuaciones tendrán que rendir cuentas; el gobierno más progresista de la historia podrá intentar ponerse la medallita en estas movilizaciones, pero vemos cómo no dudan en mandarnos a la policía para intentar amedrentarnos.

Agradecemos el apoyo mostrado a quienes han acudido a la convocatoria y hacemos un llamamiento a continuar en la lucha contra el negocio de la vivienda.Que la rabia nos sirva como chispa para organizarnos como clase.

Los medios de comunicación dirán que hubo disturbios. Que no te engañen. La clase trabajadora ha tomado la calle pacíficamente. Para el Estado hay que pararlo como sea. Alquileres abusivos, salarios precarios, precios al alza, paro juvenil, abusos laborales. Nos echan a patadas a la calle y también nos quieren echar de ella, porque somos muchas y estamos hartas. No tenemos miedo. ¡Que viva la lucha de la clase obrera!

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Última hora: Parece que insatisfecha tras apalear manifestantes, las fuerzas policiales al servicio de la subdelegación del gobierno han iniciado cuatro expedientes sancionadores contra cuatro de ellos. Estas muestras de represión burocrática se unen a las dirigidas a quienes protestaron por la presencia de Israel en la Vuelta Ciclista 2025 o a las esperpénticas sanciones preventivas contra antifascistas, configurando un curioso curriculum para la subdelegación de gobierno «de progreso» de Valladolid en menos de un año.


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