«El paro es parte intrínseca del sistema de explotación capitalista»

Mientras las cifras del paro sufren un nuevo récord histórico, la CNT no pierde el tiempo y ya está organizando una nueva movilización contra esta lacra. De ello hablamos con José Luis Corrales, Secretario de Acción Social del Comité Confederal.

M. A. Fernández | Periódico CNT

Pregunta: La lucha contra el problema del paro ha sido siempre una de las constantes de la CNT desde su constitución. ¿Cuáles son las alternativas que propone la Confederación?

Respuesta: La CNT siempre ha abordado el problema del paro como una de sus prioridades, somos una organización sindical que basamos nuestra estrategia para el cambio social por medio de la lucha de clases, en la lucha económica y en el engranaje que lo hace posible, el trabajo. Empleo-desempleo, activo-parado son y serán la eterna dicotomía del régimen capitalista y de su estructura de explotación por medio del trabajo asalariado. 

A lo largo de la historia, el Movimiento Obrero en nuestro país organizó algunas de las huelgas generales más encolerizadas y que marcaron hitos, muchas convocadas a consecuencia del despido de destacados/as o no, militantes anarcosindicalistas, listas negras de la patronal que excluían de trabajo a obreros/as concienciados/as tanto en la industria como en el mundo agrario, etc. En CNT no concebimos un sindicalismo que no aborde los problemas de los/as desempleados/as, porque el paro es parte intrínseca del sistema de explotación capitalista.

En CNT cada vez que iniciamos conflictos laborales o constituimos secciones sindicales en las empresas, estamos combatiendo el paro en su punto de origen. Conflictos y huelgas por la readmisión de despedidos/as o para frenar un ERE son el día a día de nuestra organización. La organización por medio de las secciones sindicales, son un medio directo de combatir el paro, porque allá donde haya trabajadores/as organizados/as en una empresa, se defienden las condiciones de trabajo, se lucha por mejorarlas y por tanto, se protegen los puestos de trabajo.

Nuestra alternativa no es otra que luchar y organizarnos para hacer frente al paro; no hay otra y el éxito dependerá en gran parte de la capacidad de sumar y agregar a trabajadores/as y desempleados/as en el Sindicato y en la lucha. Algunas de nuestras propuestas y reivindicaciones a corto y medio plazo pasan por la reducción de la jornada a 30 horas semanales, sin reducción salarial. Fijar la edad de jubilación a los 55 años, una cobertura digna e indefinida para la población desempleada, la supresión de todas las fórmulas de contratación que fomentan la eventualidad y apuntalan la precariedad, la derogación de las reformas laborales etc. Pero sí existe una fórmula rotunda para acabar con todo esto, y es el reparto del trabajo y la riqueza.

También estamos trabajando tanto a nivel local como a nivel confederal, en la constitución de proyectos económicos autogestionados que pueden cubrir las necesidades de empleo, fuera de las directrices del mercado y de cualquier modelo de explotación laboral y que se asientan sobre los principios de la cooperación, el apoyo mutuo, la participación directa y la igualdad de condiciones entre quienes lo conforman. A nivel confederal estamos muy cerca de articular la Red de Economía Alternativa Libertaria (R.E.A.L) aprobada hace pocos meses por la Organización.

P: Sin ir más lejos en agosto del pasado año hubo otra movilización que incluyó concentraciones a las puertas de distintas delegaciones de empleo, manifestaciones y hasta ocupaciones de delegaciones y servicios de empleo y está claro que hay que seguir profundizando en esa lucha, pero ¿hay nuevos objetivos para esta campaña?

R: Tenemos convocada una Jornada de Acción para el 15 de febrero y acabamos de lanzar una campaña, ¡Que el paro, no te pare! Los objetivos no son nuevos, pero vamos a tratar de dar pasos más allá de las oficinas de empleo, no debemos olvidar que el fuerte desempleo es la consecuencia de las políticas laborales y económicas del PSOE y PP en estos cinco últimos años. Los causantes están claramente identificados: la patronal, la banca y la corrupta clase política que legisla para los intereses de los mercados, así que el horizonte es amplio y así serán los objetivos en esta próxima Jornada de Acción.

P: Es un hecho que cuando aumenta el paro, las cifras de afiliación de los sindicatos oficiales se resienten y, por el contrario, dentro de CNT este problema no parece tan acusado ¿A qué crees que se debe?

R: En primer lugar los sindicatos institucionales responden a un interés muy claro y no es otro que la cuota de representatividad en los comités de empresa, lo que se traduce en el número de liberados/as y la partida anual que reciben a modo de subvención en función de esto. Para estos pseudosindicatos, el parado/a no aporta absolutamente nada, porque su afiliación no incide en sus intereses económicos, así de duro y tangible. ¿Qué han hecho por los parados/as? Pues llevarse buenas subvenciones para los programas de formación, pero aparte de esto lo único que han hecho es lo de siempre: amortiguar y paralizar las luchas de los/as trabajadores/as, firmar ERES y claudicar ante el Gobierno y Patronal. Que nadie se llame a engaño, tras más de tres décadas del modelo sindical institucional, es ahora cuando con mayor nitidez vemos y padecemos el papel que juegan en El Pacto Social. 

En CNT el problema es bien distinto, al ser un sindicato autogestionado que nos financiamos por medio de las cuotas de la afiliación y otras actividades, estemos o no trabajando, el espacio del afiliado/a en la Organización es el mismo. Eso sí, el porcentaje de compañeros/as desempleados/as es cada vez mayor, al mismo paso que la sociedad y son muchos/as los/as que tienen dificultad para pagar la cuota, pero para nosotros/as la Solidaridad no es una consigna, es parte de nuestra idiosincrasia. Los sindicatos y compañeros/as hacen esfuerzos para cubrir las cuotas y otras necesidades de los/as afiliados/as que atraviesan grandes dificultades económicas; no tendría sentido que en una organización sindical un parado no pueda afiliarse por el hecho de no poder hacer frente a la cuota.

P: Y la pregunta del millón: ¿Cómo te explicas que no haya una mayor movilización en una sociedad como la nuestra, que cuenta según cifras oficiales, con 6 millones de parados y a la vez observa, cómo políticos de toda laya y condición están inmersos en una corrupción galopante?

R: Efectivamente, el paro no es un fenómeno moderno o que responda únicamente a la actual situación socio-económica; aunque lo que es obvio, es que actualmente estamos muy cerca de asomarnos a otro nuevo abismo, otra frontera en forma de dígitos que nos acerca a casi los seis millones de parados/as; cifra tras la que hay millones de trabajadores/as, jóvenes, mujeres, migrantes y familias rozando la pobreza y esquivando la exclusión.

Los que estamos acostumbrados a luchar y levantar la voz contra las injusticias, no terminamos de comprender por qué ante agresiones tan fuertes y directas, la sociedad no se moviliza en su conjunto. Yo creo, que responde a un proceso más complejo. 

Si realizamos una pequeña retrospectiva de estas tres últimas décadas, no nos resultaría tan extraño. El movimiento asociativo fue catalizado e integrado por las izquierdas parlamentarias y extraparlamentarias, el movimiento obrero corrió los mismo pasos y los sindicatos institucionales se encargaron de liquidar la combatividad y la lucha de los/as trabajadores/as por medio, entre otras muchas fórmulas, de los Comités de Empresa y acabar con la participación directa y el protagonismo de los/as trabajadores/as en sus propios problemas. Y la sociedad de consumo acabó con la conciencia de clase. 

Las generaciones que han venido detrás, han perdido cualquier vínculo con todo esto, no hay herencia ni apenas transmisión generacional, la cultura obrera y asociativa es ajena como concepto a millones de personas, creo que esto es una de las claves más importantes para comprender el nivel de inmovilismo, resignación e incluso indiferencia de un espectro amplio de la sociedad que hoy vivimos.

Necesitamos victorias en alguno de los muchos frentes de lucha que hay abiertos, esto evitará la frustración y el agotamiento de quienes abandonan y potenciará las ganas y el ánimo de luchar y asociarse de otros tantos… Yo no espero a que me lo cuenten, soy y quiero ser parte.

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