¿Por qué decimos no a la Coordinadora?

Antecedentes

Hace algunas semanas los representantes de la Coordinadora en Defensa de la Sanidad Pública de Mataró y el Maresme se pusieron en contacto con nuestro sindicato para exponernos su proyecto e invitarnos a participar.

A pesar de que la asamblea del sindicato ya se había mostrado reticente a la participación en esta Coordinadora hacía algún tiempo, al recibir la propuesta de reunión con los representantes de la Coordinadora, la asamblea, creyó que por respeto y agradecimiento al interés mostrado nuestro comité recibiría su visita, tomaría nota de sus propuestas y explicaciones; y las trasladaría a la asamblea, para que entre todos tomáramos un acuerdo: ¿adherirse o no adherirse, participar o no participar, como participar?

Una vez recibida su visita los miembros de nuestro comité informaron del contenido de la misma a la asamblea, es decir, que informaron a la totalidad de los afiliados al sindicato sobre sus propuestas y peticiones de colaboración y la asamblea a su tiempo se posicionó al respeto y envió las valoraciones a la Coordinadora.

Nuestra percepción de la Coordinadora

La primera impresión que tuvo la asamblea fue que las reivindicaciones de la Coordinadora no podían ser asumidas por nuestro sindicato. Las principales reivindicaciones consistían en:

  • La creación de una comisión mixta en la que participarían el ayuntamiento, la coordinadora, los partidos políticos, la administración de los servicios sanitarios, al estilo de la comisión mixta en la que se ha visto inmersa la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.
  • La gestión del Consorcio Sanitario del Maresme con la participación de la empresa, los profesionales y los usuarios.

Consideramos que la participación en este tipo de comisiones mixtas no tiene nada que ver con nuestra táctica: la acción directa. Nosotros proponemos exigir las soluciones a nuestros problemas directamente a aquellos que nos los causan, sin aceptar intermediarios, sin participar en los organismos que el estado nos ofrece para distraernos, haciéndonos creer que también cuentan con nosotros y que nuestra opinión será tanto válida como la del empresario, la del regidor, del alcalde, del director del Consorcio Sanitario o la del banquero que nos quiere dejar sin casa. Nuestra fuerza no está en los despachos del ayuntamiento sino en la calle, en los puestos de trabajo. Nuestra herramienta es la huelga, el boicot y el sabotaje.

Tuvimos también la impresión que la aspiración de la Coordinadora se limita a la conservación del estado del bienestar y de los servicios públicos gestionados por el estado. Desde nuestra óptica anarquista, antiestatista, no consideramos que sea coherente o deseable contribuir a la defensa de este estado del bienestar. Creemos que nuestra lucha contra los recortes tiene que centrarse en la pérdida de la calidad del servicios, en la defensa del derecho universal a la salud y sobre todo al proponer alternativas que se escapen de la gestión estatal: la autogestión de la sanidad por parte de sus trabajadores y usuarios en el marco de una sociedad comunista libertaría. Así pues, no queremos pedir al estado que cumpla una función que no ha tenido, no tiene ni tendrá nunca. Es absurdo esperar que el estado se convierta en una fuente de justicia social para el pueblo trabajador, cuando la historia demuestra claramente que cualquier forma de estado sólo ha tenido, tiene y tendrá por objetivo garantizar los privilegios de la clase dominantes.

Sobre las plataformas

Sobre la estrategia de formar plataformas y hacer piña para atacar problemáticas concretas de la sociedad, creemos que es una solución muy limitada que como mucho puede aspirar a poner parches a una sociedad que en realidad necesita un cambio radical y de profundidad. Nosotros, como anarquistas, tenemos una visión global de los problemas de la sociedad al considerar que la gran mayoría de las injusticias se fundamentan en la autoridad y la propiedad. Es por eso que las soluciones que proponemos a las injusticias concretas son de carácter radical y necesariamente tienen que hacer referencia a sus causas más profundas.

Si intentamos acordar movilizaciones con organizaciones que no comparten nuestro rechazo a toda forma de gobierno y de propiedad, es evidente que no podremos transmitir a la sociedad nuestra alternativa revolucionaria, puesto que nos tendremos que limitar a aceptar un discurso absolutamente moderado que no ataque los verdaderos pilares de la injusticia. Intentar consensuar una reivindicación con gente moderada, socialdemócrata, estatista sólo beneficia a los moderados, a los socialdemócratas y a los defensores del estado puesto que nunca podremos, como anarquistas, decir que en realidad queremos acabar con todo el que ellos defienden: el parlamento, el gobierno, el estado.

La participación en Plataformas puede servir para generar simpatías en el conjunto de organizaciones políticas, sindicales y sociales de la ciudad que configuran un entramado de gente relativamente contestataria. Pero ¿que simpatía queremos despertar, la del pueblo trabajador o la de esta amalgama de grupúsculos izquierdosos, tanto sindicales como políticos, que ahora se presentan como nuestros salvadores y los alentadores de la revolución, casi sin dar pistas sobre su ideología? Estos nos llaman a la unidad, como si esta fuera posible entre los proyectos políticos y la clase explotada. Nos llaman a hacer plataformas por encima de las ideologías, nos dicen que hay que juntarnos porque nos unen muchas cosas … mentida. Son estrategias perfectamente planificadas, que ya han sido utilizadas en innumerables ocasiones y que degradan al movimiento anarquista y sindical en general.

“Tanto vale pa un barrío como pa un fregao”

Esta opinión sobre las plataformas no sólo nos hace optar para no adherirnos a la Coordinadora en Defensa de la Sanidad Pública sino que también nos hizo rechazar la adhesión en 2010 a la Plataforma por el Reparto del Trabajo y la Riqueza en la que a diferencia de la Coordinadora, participan también partidos políticos.

“Juntos pero no revueltos”

Para acabar, hace falta también comentar que el sindicato está abierto a decidir en asamblea la participación o no en cada una de las movilizaciones concretas que se planteen y creemos que nuestra manera de participar en manifestaciones por ejemplo sería convocar un bloque propio a la cola de la manifestación. De este modo no se podrá decir que no queremos contribuir a la lucha contra cada injusticia que el gobierno y el capital nos sirva a mesa, pero podremos participar con nuestra idiosincrasia, sin renunciar a hacer pública nuestra visión global revolucionaria.

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