Trabajadoras con derechos, cuidados de calidad
Hoy estamos aquí para decir basta a la precariedad. Las trabajadoras de Ayuda a Domicilio desempeñamos una labor imprescindible, aunque invisibilizada. Cada día entramos en los hogares de personas que necesitan apoyo para poder continuar con su vida cotidiana, acompañamos a personas mayores y dependientes, ayudamos en tareas básicas y hacemos frente a situaciones que requieren responsabilidad, paciencia, formación y, muchas veces, esfuerzo físico y emocional.
Sin embargo, quienes sostenemos este servicio soportamos unas condiciones laborales que no reconocen el valor y la responsabilidad de nuestro trabajo. La precariedad, la incertidumbre y la falta de respeto a nuestros derechos forman parte de nuestra realidad cotidiana.
Un caso que no podemos dejar pasar: Senior
Una compañera de CNT, trabajadora del Servicio de Ayuda a Domicilio del Ayuntamiento, se encuentra en una situación especialmente grave: cada mes recibe un salario diferente, sin estabilidad que le permita organizar su vida. Su salario no corresponde a lo establecido en el convenio.
A esto se suma que no le facilitan sus nóminas, ni su contrato de trabajo. La trabajadora se encuentra en una situación de absoluta incertidumbre e indefesión en sus derechos.
Hemos reclamado repetidamente a la empresa información y documentación que debería recibir de manera regular y la respuesta es silencio.
No podemos normalizar que el convenio sea papel mojado. Cuando el salario cambia constantemente y desconoces con qué cantidad vas a contar a final de mes, la precariedad no se queda en el trabajo, entra en nuestra casa y condiciona nuestra vida. Impidiéndonos que nos organicemos, generando una inseguridad que no podemos soportar.
Y mientras tanto, se nos pide responsabilidad, estar disponibles, ser pacientes y cuidadosas con las personas que atendemos.
¿Quién cuida a las que cuidamos?
La Ayuda a Domicilio es un servicio público y esencial. Para que pueda prestarse con calidad es necesario cuidar a quienes lo hacen posible. Una atención digna requiere trabajadoras con derechos, condiciones laborales estables y salarios dignos.
El problema no es solo de nuestra compañera, su situación es una realidad que afecta a todas las trabajadoras del sector: salarios insuficientes, jornadas y horarios difíciles de conciliar, sobrecarga de trabajo, exigencias que van más allá de nuestras funciones, y desconocimiento o incumplimiento de los derechos que nos corresponden.
Asistimos a hogares donde la enfermedad, la dependencia, la soledad, el deterioro físico o cognitivo y situaciones familiares complejas es el pan de cada día. Un trabajo que nos exige esfuerzo físico y emocional.
Organizarnos para defendernos
La respuesta no puede ser que cada trabajadora tenga que enfrentarse sola a su empresa. Cuando una trabajadora tiene un problema laboral, conocer sus derechos es importante; pero organizarse colectivamente es esencial.
Desde CNT Valladolid alentamos a las trabajadoras de Ayuda a Domicilio a organizarse, compartir sus problemas y defender juntas unas condiciones laborales dignas. Vamos todas a exigir unas condiciones laborales a la altura de la responsabilidad que asumimos, por nosotras y por las personas a las que atendemos Si trabajas en Ayuda a Domicilio y no se respeta tu salario, tu horario laboral, o si simplemente quieres organizarte con otras compañeras, acércate a CNT, infórmate y participa. La precariedad no se combate en soledad.
AFÍLIATE A CNT ¡POR UNA AYUDA A DOMICILIO DIGNA!
¡QUIEN CUIDA TAMBIÉN MERECE SER CUIDADA!
SECCIÓN DE AYUDA A DOMICILIO DE CNT-VALLADOLID
asesoría@valladolid.cnt.es / valladolid@cnt.es / www.cntvalladolid.es
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