La CNT volvió a tomar las calles de Badajoz el pasado 1º de mayo junto al sindicato regional 25M en una jornada que recuperó el pulso reivindicativo que algunos se empeñan en domesticar. La manifestación partió de la Plaza de Santiago, en el barrio de San Roque, y avanzó hasta la Plaza de España, donde concluyó con un acto político. Alrededor de 200 personas participaron en una movilización que no se limitó a la rutina, sino que señaló con claridad a los responsables de la precariedad que atraviesa la clase trabajadora.
El recorrido discurrió por la calle Toledo, Ricardo Carapeto Zambrano, Ronda del Pilar, Pedro Valdivia y Obispo San Juan. A lo largo del trayecto, las consignas fueron directas: contra el sistema capitalista, contra la pérdida de derechos y contra las políticas que, desde las instituciones, continúan beneficiando a una minoría mientras se deterioran las condiciones de vida de la mayoría. La presencia de la plataforma de pensionistas reforzó ese mensaje de continuidad en la lucha, evidenciando que los recortes y el abandono afectan a distintas generaciones de forma acumulativa.
No faltaron tampoco los mensajes contra la guerra y el militarismo. Varias banderas palestinas recorrieron toda la manifestación, acompañadas de consignas en solidaridad con el pueblo palestino. No como un gesto simbólico aislado, sino como parte de una crítica más amplia a un orden internacional que normaliza la violencia cuando sirve a intereses económicos y geopolíticos. Lo que ocurre fuera no es ajeno a lo que se sufre dentro.
Durante la marcha, el tono fue firme frente al avance de la extrema derecha en Extremadura y en el conjunto del Estado. Se denunció su papel como garante de las mismas políticas que castigan a la clase trabajadora, pese a envolverse en discursos de confrontación vacíos. Bajo una retórica agresiva, lo que sostienen es más de lo mismo: recortes, privatización y disciplina social.
La movilización concluyó en la Plaza de España con la lectura de un manifiesto en el que se insistió en la necesidad de organización desde abajo, sin intermediarios ni estructuras que diluyan la capacidad de decisión de quienes sostienen el trabajo diario. Frente a la precariedad, más organización; frente al miedo, más solidaridad; frente a quienes gobiernan para unos pocos, respuesta colectiva.
