DIGI sigue mirando hacia otro lado

Mientras sus comerciales afrontan una nueva ola de calor: «Cuántos golpes de calor más hacen falta?»

Los trabajadores denuncian el silencio de la empresa tras dos golpes de calor en una semana y alertan de que la próxima ola de calor vuelve a poner en riesgo la salud de la plantilla mientras continúan las exigencias comerciales.

Cinco días después de hacer pública la denuncia por los dos golpes de calor sufridos por trabajadoras del servicio comercial Door to Door de DIGI en Sevilla, la situación continúa exactamente igual. La empresa no ha comunicado nuevas medidas preventivas, no ha abierto un diálogo con la plantilla y mantiene la actividad comercial en plena calle mientras una nueva ola de calor vuelve a situar a Sevilla entre las provincias con las temperaturas más extremas de Europa.

Los trabajadores denuncian que, mientras las administraciones, los servicios de emergencia y los expertos insisten en evitar la exposición al calor durante las horas de mayor riesgo, ellos siguen recorriendo calles, urbanizaciones y portales con el único objetivo de cumplir objetivos comerciales.

Las ventas siguen teniendo prioridad frente a la salud

La indignación entre la plantilla crece porque los dos golpes de calor registrados hace apenas unos días no han servido para provocar una reacción por parte de la empresa. Para los trabajadores, el mensaje que reciben es devastador: las ventas siguen teniendo prioridad mientras la salud de quienes salen cada día a la calle continúa dependiendo de su propia resistencia física.

La situación resulta aún más preocupante después de que este verano ya se hayan producido fallecimientos de trabajadores en Andalucía como consecuencia de golpes de calor. Cada nueva víctima demuestra que el riesgo no es una hipótesis, sino una realidad que puede acabar en tragedia cuando no se adoptan medidas preventivas eficaces.

Los comerciales recuerdan que la normativa española obliga a adaptar las condiciones de trabajo cuando existen fenómenos meteorológicos adversos y que la protección de la salud no puede limitarse a recomendaciones genéricas. Consideran que continuar realizando actividad puerta a puerta durante episodios de temperaturas extremas es incompatible con el deber empresarial de garantizar una protección efectiva frente al riesgo por calor.

Mientras tanto, según denuncian los propios trabajadores, continúan sin existir protocolos claros de actuación ante síntomas de golpe de calor, sin facilitarse agua por parte de la empresa y sin haberse comunicado medidas organizativas que eliminen realmente la exposición durante las horas de mayor riesgo. La plantilla afirma que la única preocupación que perciben sigue siendo mantener el ritmo comercial.

«Después de dos golpes de calor esperábamos un cambio inmediato. Lo único que hemos encontrado es silencio. ¿De verdad hay que esperar a que un compañero no vuelva a casa para que alguien actúe?», señalan trabajadores del servicio.

La plantilla considera especialmente grave que esta falta de respuesta se produzca precisamente cuando las previsiones meteorológicas anuncian una nueva ola de calor con temperaturas extremas. Cada jornada que transcurre sin reforzar la prevención aumenta el riesgo de que vuelva a repetirse un episodio como los ya vividos o, incluso, que las consecuencias sean irreversibles.

Los trabajadores insisten en que no están reclamando privilegios ni ventajas laborales. Están reclamando algo mucho más básico: el derecho a regresar vivos y sanos a sus casas al terminar la jornada.

Por ello, reiteran su petición a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social para que intervenga con carácter urgente y compruebe si la organización del trabajo durante estos episodios de calor extremo cumple realmente con las obligaciones preventivas que establece la legislación vigente.

Ningún contrato y ningún objetivo comercial justifican poner en riesgo una vida

Asimismo, hacen un llamamiento a las administraciones públicas y a los medios de comunicación para que no permitan que estas situaciones vuelvan a quedar invisibilizadas hasta que ocurra una desgracia.

Cada ola de calor llega acompañada de las mismas advertencias. Cada verano se producen nuevos accidentes. Cada año fallecen trabajadores por causas evitables. La pregunta ya no es si el calor mata. La pregunta es cuántas señales más hacen falta para actuar.

Porque ninguna venta, ningún contrato y ningún objetivo comercial justifican poner en riesgo una vida.

Los trabajadores concluyen con un mensaje directo a DIGI:

«Si después de dos golpes de calor la respuesta sigue siendo el silencio, la responsabilidad de lo que pueda ocurrir durante esta nueva ola de calor no podrá atribuirse a la falta de avisos. Ya hemos avisado. Ya hemos denunciado. Ahora le corresponde actuar a la empresa antes de que sea demasiado tarde.

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