Este verano se cumplen 90 años del inicio de la Revolución Social de 1936, uno de los procesos de transformación social más profundos que ha conocido la historia contemporánea. Un aniversario que no es solo una fecha para recordar, sino una oportunidad para reivindicar el ejemplo de una clase trabajadora organizada que, frente al golpe de Estado fascista, respondió con solidaridad, autogestión y revolución.
En julio de 1936, cuando los sectores reaccionarios del ejército intentaron acabar por la fuerza con las conquistas obreras y las esperanzas de emancipación social, miles de trabajadores y trabajadoras salieron a las calles para frenar el avance del fascismo. Lo hicieron poniendo el cuerpo, organizándose en los barrios, en los sindicatos y en los centros de trabajo, conscientes de que la libertad solo podía defenderse desde abajo y con la fuerza colectiva.
La derrota del golpe en buena parte del territorio abrió paso a un proceso revolucionario sin precedentes. Mientras se combatía al fascismo en los frentes, la clase trabajadora tomó en sus manos la producción, el transporte, la sanidad, la enseñanza y numerosos servicios públicos. Fábricas, talleres, tierras y colectividades fueron gestionados por quienes hasta entonces habían sido explotados, demostrando que es posible organizar la sociedad sin patronos, sin jerarquías y sin Estado.
Fábricas, talleres, tierras y colectividades fueron gestionados por quienes hasta entonces habían sido explotados
La Revolución española fue la expresión práctica de décadas de organización, formación y lucha del movimiento libertario. La CNT, junto al resto de organizaciones hermanas, hizo realidad buena parte de los principios del comunismo libertario: la autogestión, el apoyo mutuo, la democracia directa y la solidaridad como pilares de una nueva sociedad. Mujeres y hombres anónimos demostraron que la emancipación no era una utopía lejana, sino una realidad construida día a día desde los sindicatos, las colectividades y las comunidades.
Noventa años después, frente a quienes pretenden reducir aquella experiencia a una nota al pie de la historia o tergiversarla, reivindicamos su enorme actualidad. La Revolución Social sigue siendo un referente internacional porque mostró que la clase trabajadora no solo es capaz de resistir la barbarie, sino también de construir un modelo social basado en la igualdad, la justicia y la libertad.
Este aniversario quiere ser también un homenaje a todas las compañeras y compañeros que dieron su vida defendiendo la revolución y el comunismo libertario. Su ejemplo continúa iluminando las luchas del presente frente a la explotación, el autoritarismo, el patriarcado, el militarismo y todas las formas de opresión que siguen marcando nuestras vidas.
90 años después, la CNT continúa defendiendo la libertad
Durante los próximos meses, sindicatos de la CNT, ateneos, fundaciones y colectivos libertarios impulsarán actos, publicaciones, exposiciones, debates y actividades en distintos territorios para recordar y difundir el legado de la Revolución Social de 1936. Porque la memoria no es un ejercicio de nostalgia: es una herramienta de combate. Recordar a quienes hicieron posible aquella revolución significa mantener viva la convicción de que otro mundo no solo es necesario, sino también posible cuando la clase trabajadora se organiza y lucha.
Porque, 90 años después, la CNT continúa defendiendo la libertad.
¡Viva la Revolución Social!
¡Viva la CNT!

