¿Qué tiene que ocultar Rock in Rio?

Denuncias de irregularidades en el macrofestival de Arganda del Rey, cuya directiva se niega a informar a CNT.

Rock in Rio, el macrofestival que se celebrará durante las próximas dos semanas en Arganda del Rey (Madrid), tiene como lema “Por un mundo mejor”. Sin ánimo de dar lecciones a nadie de cómo mejorar el mundo, CNT opina que esa intención no va a ningún lado sin respetar los derechos obreros. Ésta es la conclusión que obtiene nuestro sindicato tras intentar informarse acerca de las condiciones laborales de los trabajadores de la “Ciudad del Rock” que el festival utilizará.

CNT se puso en contacto recientemente con la responsable de prevención de riesgos del festival, a quien solicitamos una entrevista para poder comprobar que todo se estaba llevando a cabo adecuadamente y asegurarnos de la imposibilidad de un nuevo accidente laboral, tradición trágica en este tipo de eventos. A pesar de que remarcamos nuestro afán de colaboración, esta señora nos comunicó que la directiva del festival se niega a enseñarnos nada. Es decir, que Rock in Rio niega la información a la única (que sepamos) central sindical que la ha solicitado. CNT considera esta actitud como un grave caso de oscurantismo. ¿Qué tiene que ocultar Rock in Rio?

Ya que la empresa no nos daba información, acudimos a hablar con los trabajadores. Varias fueron las irregularidades que nos comentaron. Una de las más graves fue la exigencia a los trabajadores por parte de algunas ETT contratadas de firmar una cláusula en la que afirma no tener la formación necesaria para desempeñar su puesto de trabajo adecuadamente. Si esto se confirma, estaríamos ante una clara ilegalidad ya que son las empresas las responsables de formar a sus trabajadores. A día 21 de junio, estos mismos trabajadores afirmaban no haber recibido información alguna sobre prevención de riesgos, aunque sí sabían que al día siguiente llegaría una visita de la inspección de trabajo, sobre la cual la empresa tampoco nos ha querido informar.

Así mismo, confirmamos el hecho, ya conocido, de los 500 “voluntarios” que realizarán tareas comerciales, de comunicación, venta de entradas y otras actividades de gestión en turnos de seis horas diarias. Según indicaba la  agencia EFE, “los voluntarios obtendrán gratuitamente una camiseta oficial por día, un certificado de participación, una merienda y dos entradas”. De dudosa legalidad es esta iniciativa de la empresa y de vergüenza es el comportamiento de las ¡casi 5.000! personas que se ofrecieron a rebajarse tanto ante una empresa que por mucho que se cubra de responsabilidad social no deja de ser un negocio privado. Animamos a estos trabajadores a reflexionar sobre ello y sobre la verdadera función que están cumpliendo: precarizar el empleo todavía más.

A pesar de todo, Rock in Rio comienza este viernes 27 campando a sus anchas en cuanto a derechos laborales. Lo que nos queda es esperar que los técnicos de montaje y desmontaje de escenarios reclamen lo que marca la ley y no tengamos que lamentar casos de terrorismo patronal como en otros recientes macroconciertos madrileños. Precisamente se cumple ahora un año de la muerte, el 30 de junio de 2007, de Benno Goldewijk y Alfredo Peciña durante el desmontaje del concierto de los Rolling Stones en Madrid, y dos desde el fallecimiento de David Marín, trabajador que desmontaba el concierto de Los 40 Principales el 23 de junio de 2006.

Si algo ocurre en Rock in Rio, el responsable será su presidente, el brasileño Roberto Medina, su principal socio Gay Mercader, así como sus patrocinadores estatales y privados. Sería un nefasto comienzo para ese “mundo mejor” que tanto desean.

Sindicato de Artes Gráficas, Comunicación y Espectáculos de Madrid

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