¿Quién está detrás de la matanza de Houla en Siria?

El pasado 25 de mayo los mass media nos
sobrecogían con la noticia de una masacre supuestamente perpetrada por el
ejército sirio en la localidad de Houla, no muy lejos de la problemática ciudad
de Homs. La noticia, sin embargo, como el consumidor de noticias perspicaz pudo
sospechar, era parte de la campaña de linchamiento mediático que los medios
occidentales están llevando a cabo para justificar una futura intervención de
la OTAN en Siria.

Colectivo editorial Amor y Rabia | Periódico cnt

Una foto que no se corresponde con la realidad

De hecho, a
las pocas horas de que las grandes agencias de prensa occidentales hicieran
circular la noticia, ya había un desmentido: la foto que se estaba usando para
ilustrar la terrible matanza (puesta en circulación por la BBC) no fue tomada
en Houla, Siria, en 2012, sino en Iraq en 2003. Al publicar la foto la BBC se
inventó
que la foto había sido enviada a la emisora británica por un
activista sirio desconocido. La BBC reconoció que era imposible verificar su
autenticidad, aún así publicitó la imagen sin ningún reparo. El caso es que al
poco tiempo de la difusión de la foto el fotógrafo italiano Marco di Lauro se
llevó una gran sorpresa cuando descubrió que era una foto que él mismo tomó el
27 de marzo de 2007 durante la guerra de Iraq y en la que se ve a un niño que
salta entre decenas de cadáveres de víctimas de las bombas humanitarias de
EE.UU y sus aliados, cadáveres que aparecen cubiertos por bolsas blancas [1].

Victimas… ¿de bombardeos?

Tras el lapsus
de la BBC, de cuyo desmentido los grandes medios apenas se hicieron eco, los
profesionales de la información nos mostraron unas fotos espantosas de
víctimas, esta vez sí, de la localidad siria de Houla, la mayoría de ellos
niños. Según nuestros mass media los cadáveres se correspondían con
víctimas del ejército de Bashar Al Asad, que no tuvo escrúpulos morales en
matar niños que, según nuestros periodistas, eran “opositores que estaban
manifestándose” en Houla contra la arbitrariedad del gobierno (?).

Sin embargo,
al ver las terribles fotos, a un observador perspicaz no se le pueden escapar
ciertos detalles que contradicen la versión oficial. Para empezar, los cuerpos
de los niños no están mutilados, algo típico de los muertos en un bombardeo. Por otra parte, los cadáveres no presentan heridas por los impactos de la
metralla típica de los ataques con bombas, sino que mayormente presentan una
única herida mortal. Finalmente, los cuerpos no están cubiertos del polvo que
se levanta por el derrumbamiento de elementos arquitectónicos y por el impacto
de las bombas contra el suelo. Todas estas características sí se pueden ver, en
cambio, en las víctimas del atentado con bomba ocurrido en Damasco el pasado 10
de mayo y que se atribuyó el grupo yihadista Al-Nusra. En esa ocasión los
cadáveres quedaron tan deformados y cubiertos de polvo que apenas parecían
seres humanos.

Y para
complicar más las cosas, al poco tiempo apareció en los medios informativos de
Internet la noticia de que los fallecidos en la masacre eran, en realidad,
gente que apoyaba al gobierno de Al Asad [2]. Entonces ¿qué pasó realmente en
Houla?

Los verdaderos sucesos de Houla

Según el
diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), periódico conservador y
occidental y por tanto nada sospechoso de ser pro Al Asad, la masacre de Houla
fue en realidad cometida por grupos sunitas opositores al gobierno. Según un
artículo del FAZ publicado el pasado 7 de junio [3] las víctimas eran miembros
de las minorías chií y alauí (a esta última pertenece el propio Al Asad) que
constituían en torno al 10% de la población de Houla frente a la mayoría suní
(escenario perfecto, por tanto, para poner en práctica la política de “divide y
vencerás” que la OTAN patrocina). Según el artículo, la matanza se produjo tras
el ataque de milicias sunitas a tres retenes del ejército en las afueras de
Houla, destinados a proteger a la minoría alauí.  Durante los 90 minutos que duró el combate
(el tiempo que tardaron en llegar refuerzos del ejército gubernamental) los
milicianos sunitas pudieron perpetrar una masacre entre familias que
pertenecían a estas minorías religiosas con disparos a quemarropa o
degollándolos. Así, varias decenas de miembros de una misma familia alauí, los
Shomaliya, fueron asesinados, al igual que la familia de un miembro suní del
parlamento, considerado por los yihadistas como un “colaboracionista”.
Finalmente, los yihadistas solo tuvieron que filmar a sus víctimas y
presentarlos como víctimas suníes de la violencia del gobierno sirio. Del resto
del trabajo sucio se encargaron nuestros medios.

La mentira como arma de guerra

Ni se trata de
un hecho aislado, ni de un comportamiento nuevo en las actuales formas de
conquista. La estrategia militar de la Alianza Atlántica en todas las
operaciones de los últimos años ha llevado aparejada mentiras como esta para
justificar eficazmente ante la opinión pública la destrucción del país
intervenido, facilitando así su control. Un vistazo rápido a las maniobras en
Bosnia, Kosovo, Irak, Afganistán o más recientemente Libia nos hará recordar el
falso campo de concentración de Trnopolje, la representación de una matanza en
Raçak, las incubadoras desconectadas o la escenificación en Qatar de la toma
del corazón de Trípoli antes de que se hubiera producido.

Y ante la
mentira como justificación de la violencia no podemos permanecer en silencio
como no lo hicimos durante la segunda ocupación de Irak. Hoy igual que ayer: No
a la guerra.

Notas

[1] http://www.librered.net/?p=18447

[2] http://www.voltairenet.org/Syrian-government-denies

[3] http://www.faz.net/aktuell/politik/neue-erkenntnisse-zu-getoeteten-von-hula-abermals-massaker-in-syrien-11776496.html

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