COLUMNISTAS | ABEL ORTÍZ
Un segundo, un ratito muy cortito, un pellizco. Para escuchar. Hay voces y ecos, charangas de todos los colores, ruido y música, furia, volumen descomunal, gritos y acordes. Ahora, los de la claque, cambian la partitura a empujones en mitad del concierto.
Leer más ¿Y si nos calláramos?
