COLUMNISTAS | ANTONIO PÉREZ
Ingresar a la Administración como espía
es un excelente comienzo para quien aspire a la Presidencia de su país.
Ejemplos: Andropov y Putin, desde la KGB; Al Sissi, desde los cuarteles
secretos egipcios; Walesa como chivato chusquero en Polonia; Chaim Herzog en
Israel, Carrero Blanco en España y no hablemos de Bush padre, a quien media
hora siendo jefe de la CIA le bastó para fundar una dinastía presidencial.
