Nuestra lucha en Majorel no aparece con este ERE, ni es algo puntual. CNT Zaragoza llevábamos desde 2016 organizándonos y trabajando dentro de la empresa, día a día, defendiendo a la plantilla y peleando por sus derechos. En todo este tiempo hemos puesto reclamaciones, denuncias y demandas que en muchos casos se han ganado, obligando a la empresa a reconocer derechos que estaba negando o vulnerando.
Pero nuestro trabajo no se ha quedado en los tribunales. También hemos estado acompañando a la plantilla en conflictos individuales y colectivos, denunciando abusos y malas prácticas, y apostando siempre por un modelo sindical donde la gente decide y participa de verdad. A diferencia de otros que solo aparecen en momentos concretos, o cuando hay elecciones sindicales, CNT lleva años estando ahí de forma constante. Y eso es lo que ha dado fuerza a lo que hemos defendido frente este ERE, del que rechazamos el acuerdo alcanzado porque lo que hace básicamente es dar por buena la destrucción de empleo. Un despido de 407 personas, dejando a muchas familias en una situación complicada, con incertidumbre y bastante precariedad.
Y otra vez hemos visto como ocurre lo mismo en el sector del Contact Center: despidos colectivos enormes, pero con muy poco ruido público. No es casualidad. Es un sector muy feminizado y con mucha presencia de trabajadoras migrantes, que siempre son las que acaban pagando el precio más alto en este tipo de procesos. Nos preguntamos qué acercamiento de los medios de comunicación, qué alcance social, y qué grado de implicación del resto de sindicatos – cuando CNT les hemos propuesto reuniones y movilizaciones desde el primer día, que han rechazado – habríamos visto si los 407 despidos hubieran sucedido en la Opel, o en Balay.
Desde el principio, CNT ha defendido que lo importante era mantener los puestos de trabajo y no dar por hecho los despidos. Pero la negociación ha ido prácticamente desde el minuto uno centrada en las indemnizaciones y en las condiciones de salida, como si los despidos fueran inevitables. CNT no es como CCOO o USO: nosotras no firmamos EREs, porque no compramos la idea de que perder un trabajo se arregla con dinero. Para nosotras, lo primero debería ser evitar que se destruyan puestos de trabajo.
Y además, todo lo sucedido en Majorel encaja con una dinámica que ya conocemos en el sector: posibles procesos de reorganización y deslocalización para abaratar costes, a costa de las plantillas que llevan años sosteniendo el trabajo y precarizando a trabajadores en otros países con menos derechos laborales.
Aun así, CNT va a seguir al lado de la gente afectada, asesorando y acompañando en todo lo que haga falta durante este proceso. Y también animamos a la plantilla a organizarse y no quedarse sola, porque es la única forma real de plantar cara. Frente a los despidos y ataques a nuestra dignidad, nosotras seguimos apostando por lo mismo siempre: confrontación.
La clase obrera de Zaragoza debe organizarse, por esta lucha, y por las que vendrán.
Cuenta con CNT.
