El 41 bis y la cadena perpetua en Italia

ANTIRREPRESIÓN | Foto facilitada por la USI | Traducción de Anna Gussetti | Extraído del cnt nº 435

Alfredo Cospito ha ganado ya una batalla muy importante, la de volver a situar en el debate público el tema de las cárceles y la represión. Aún no sabemos si a costa de su vida o no, pero ahora todo el mundo piensa en el sistema penitenciario y en la utilidad o no del castigo. El tema es muy complejo; nuestra sección modenesa de USI se involucró en esta batalla también como consecuencia de la masacre que tuvo lugar el 8 de marzo de 2020 en la prisión de Módena. Durante el periodo de Covid19, cuando las restricciones debidas a la pandemia hacían insoportable el sistema penitenciario, las visitas de los familiares habían sido canceladas, ya no era posible recibir paquetes del exterior, por lo que los presos sólo tenían que comer la comida basura de los comedores de la prisión y el miedo al contagio dentro de las celdas era elevado, con un sistema sanitario extremadamente precario. Se produjeron una serie de motines y la represión subsiguiente se saldó con nueve muertes que fueron inmediatamente archivadas como suicidios con metadona y dos cadáveres calcinados que ya no pueden ser investigados; cinco presos hicieron declaraciones sobre la extrema violencia empleada por la policía penitenciaria. Por estos motivos y por la lucha de Alfredo Cospito, hemos puesto en marcha una Mesa Anticarcelaria que abre todos los martes por la tarde y hemos organizado una manifestación anti-cárcel y anti-41 bis para el domingo 12 de marzo, con la presencia de 600 compañeros.

La procesión fue muy decidida y llegó hasta delante de la cárcel de Módena y a mitad de camino, en el paso elevado de Cialdini, se desplegaron dos pancartas: una con las palabras «Cospito Libero, 41 bis Tortura», la segunda con los nombres de los nueve presos muertos y la inscripción «Noi non archiviamo» (Nosotros no archivamos). Delante de la cárcel muchos discursos en solidaridad con los detenidos, un hermoso discurso de Nicoletta Dosio del movimiento ‘No TAV’ de Val Di Susa, que contó haber estado en la cárcel de la Vallette de Turín en los días de la Covid19 y que nadie en la cárcel creía que las nueve muertes de Módena fueran suicidios con metadona; contó la angustia y la soledad que sentían los detenidos en aquellos días. Tocamos el himno de la Primavera Árabe, ya que de los nueve muertos ocho eran tunecinos, y cerramos con un concierto punk que continuó a lo largo de la procesión. A continuación, la procesión marchó por el barrio de Sacca, donde estamos llevando a cabo varias luchas medioambientales y donde se encuentra la sede del espacio social «Libera» (rama de Módena de USI) hasta la estación de tren. La procesión, obviamente a petición nuestra, fue muy comunicativa, sin momentos de tensión. La ciudad estaba extremadamente militarizada -así es como me imagino el día de un golpe de Estado- y durante dos días los periódicos locales intentaron aterrorizar a la población, que en cambio se agolpaba a los lados de la procesión. El sábado 11, en la plaza central de Módena, Piazza Matteotti, instalamos una celda del 41 bis, invitando a la gente a entrar y experimentar en su propia piel la condición de preso; luego, por la noche, organizamos la conferencia «Morire di pena» (Morir de pena) con el abogado de Alfredo Cospito y otros invitados importantes. Fue una velada muy concurrida, que dio un gran significado a las dos jornadas contra la cárcel del sábado 11 y el domingo 12.

Alfredo Cospito está detenido en virtud del régimen penitenciario del 41 bis, una norma transitoria convertida posteriormente en ley para combatir el sistema mafioso y aplicada después también a los detenidos políticos investigados por masacre (se sabe que la mafia sólo se ha visto mínimamente afectada por esta medida, pues sigue infiltrada en las estructuras económicas y estatales de Italia).

Alfredo Cospito está detenido en virtud del régimen penitenciario del 41 bis, una norma transitoria convertida posteriormente en ley para combatir el sistema mafioso y aplicada después también a los detenidos políticos investigados por masacre (se sabe que la mafia sólo se ha visto mínimamente afectada por esta medida, pues sigue infiltrada en las estructuras económicas y estatales de Italia). Incluso el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha solicitado información sobre el caso Cospito al Estado italiano y le ha pedido que garantice el cumplimiento de las normas internacionales en materia de detención y, en particular, de dignidad humana.

El 41 bis es tortura, privación de cualquier contacto con el mundo exterior, imposibilidad de leer y escribir e incluso de conservar la foto de los familiares en la celda, es aislamiento total. Se acusa a Cospito de condicionar como jefe la actividad de los anarquistas fuera de la cárcel, como si fuera un mafioso enviando pizzini a dirigir la cosche de fuera. Pero los anarquistas no tienen jefes y esta acusación demuestra lo absurdo de la condena de Cospito. Alfredo es un antiorganizador alejado de las prácticas anarcosindicalistas. Sin embargo, con su huelga de hambre, que comenzó el 20 de octubre de 2022, ha recogido mucha solidaridad de grupos tanto en Italia como en todo el mundo. Su abogado está muy preocupado porque este gobierno de derechas se enfrenta ahora a él en una guerra cuerpo a cuerpo, y parece que ni siquiera la intervención de la ONU podrá hacer mella en esta actitud.
Todos los martes en nuestra sede, el Spazio Sociale Anarchico Autogestito ‘Libera’ de Modena, abrimos la mesa Anticarcelario, y tras la marcha del 12 de marzo somos entrevistados continuamente por casi todas las radios libres italianas, demostrando como estas luchas se sienten en todo el pais; tambien recibimos a muchos ex-presos o familiares de presos muertos cuyas familias denuncian que fueron asesinados y nos piden que les apoyemos en la reapertura de los juicios. Seguiremos apoyando activamente a Cospito y al resto de detenidos con marchas, guarniciones, intervenciones radiofónicas y por los medios que consideremos oportunos. A estas alturas está claro que las normas represivas creadas contra emergencias como la mafia se utilizarán cada vez más para oponerse a las luchas sociales. La huelga de hambre y la utilización de su propio cuerpo como única arma de lucha están abriendo una brecha importante, esperemos que se resuelva antes de su muerte. Alfredo ha declarado que quiere vivir, pero no puede permanecer en el 41 bis: eso no sería vida.

Nuestra coordinación anti-cárcel se ha fortalecido y las iniciativas anti-cárcel y en solidaridad con Alfredo aumentarán, por un mundo sin cárceles, por un cambio social que ponga a todos en condiciones de sobrevivir con dignidad y de disfrutar de los recursos colectivos del planeta.

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