¡Guerra a la Guerra!

Días de movilización en todo el globo. Trabajadores y trabajadoras de todo el mundo no ocultan su descontento con la situación. Salarios que no se mantienen a la par que los precios. Servicios públicos degradados por falta de inversión. Estudiantes, trabajadores y trabajadoras o pensionistas han salido a las calles en Italia, Francia, España… La respuesta de políticos y gobiernos ha sido la misma en todos los casos: no hay dinero para pagar las pensiones, la educación, la sanidad, etc. Sin embargo, en muchas ocasiones han acordado hace poco aumentar la parte del presupuesto destinada a gastos militares. Parece que es una cuestión de prioridades. Prefieren comprar otro misil, antes que una cama de hospital.

Esto por sí solo bastaría para oponerse a la guerra y al gasto militar, pero hay muchas más razones. En primer lugar, no es cierto que estemos en el mismo barco en un país cualquiera contra un enemigo común, sea cual sea este. Los y las jóvenes de clase trabajadora servirán de carne de cañón en todos los conflictos, mientras que los ricos encontrarán la manera de mantenerse al margen o incluso de sacar provecho de ello. Sin embargo, la difícil situación de la clase trabajadora es muy similar en cualquier lado de una frontera. Algunos políticos no dejan de hablar de la patria y nación, pero guardan un conveniente silencio sobre el hecho de que los empresarios y la clase obrera pueden proceder del mismo país, pero sus objetivos son opuestos. Como dice el lema: «Ni guerra entre pueblos ni paz entre clases».

En segundo lugar, no prestes atención a nadie que se llene la boca con la defensa del interés de un país a costa de otro o mediante el poderío de su ejército. La historia nos enseña que, en la mayoría de los casos, esta retórica solo conduce al conflicto armado y al desastre. Incluso para el bando vencedor. ¿De qué sirve ganar una guerra a costa de la muerte de millones de jóvenes? Suele ser la extrema derecha la que incide en este tipo de discurso, pero hay que tener en cuenta que, si estalla una guerra, nadie gana y el discurso de la disuasión y el gasto militar solo conduce al desastre.

Por último, la guerra es un infierno. Punto. Debe evitarse a toda costa.

Como organización internacional, que promueve el anarcosindicalismo y el sindicalismo revolucionario, CIT busca fomentar la organización de la clase trabajadora de todo el mundo y la defensa de sus derechos e intereses, en lugar de la lucha fratricida entre iguales. Por eso, CIT acordó y ratificó en su último congreso una jornada de acción contra la guerra el 30 de octubre, y por eso nuestras secciones llevan ya bastante tiempo planificando huelgas, manifestaciones y piquetes para ese día, cada una según sus posibilidades. Estas acciones van desde una huelga general en Italia (más información en el siguiente enlace, en italiano: https://usi-cit.org/) hasta una serie de concentraciones y actos en otros lugares. Ahora más que nunca: ¡guerra a la guerra!

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