A lo largo del verano de 2026, CNT Iruñea ha realizado una encuesta anónima para conocer la situación laboral y las principales preocupaciones y problemas de las personas que trabajan en el sector del metal en Navarra.
El sector del metal representa aproximadamente la mitad del tejido industrial en Navarra y su convenio regula las condiciones laborales de más de 30.000 personas asalariadas. Por esta razón, es uno de los sectores que más consultas genera dentro de las asesorías laborales del sindicato.
Temporalidad e inestabilidad
La temporalidad, los contratos fijos discontinuos y la subcontratación continúan siendo importantes problemas en el sector, los cuales generan una fuerte sensación de inseguridad e inestabilidad entre las plantillas.
Durante años, ha sido una práctica habitual el abuso de la contratación temporal por parte de las empresas del metal. Si bien la reforma laboral de 2021 puso nuevos límites a esta forma de contratación, ésta fue insuficiente para terminar con la precariedad, disponiendo los empresarios de otras fórmulas como el contrato fijo-discontinuo además de conservarse las baratas indemnizaciones por despido que estableció la reforma laboral de 2012.
Aun más, el vergonzoso acuerdo realizado entre la patronal del metal, CC.OO. y UGT ha abierto las puertas para que, durante 2026, las empresas navarras puedan llegar a ampliar los contratos temporales por circunstancias de la producción de 6 a 12 meses.
Salarios
En 2022, la patronal del metal se congratulaba por haber negociado un convenio para Navarra con los incrementos salariales desvinculados del IPC. CC.OO. y UGT, sindicatos firmantes de dicho convenio, se justificaban señalándolo como uno de los mejores del estado en materia salarial. La realidad que vive la clase trabajadora en esta comunidad se encuentra atravesada por el constante aumento del coste de la vida así como por la dificultad cada vez mayor en el acceso a la vivienda, una pérdida de poder adquisitivo a la cual se le une el deterioro de los servicios públicos. No es de extrañar, pues, la alarmante cantidad de personas encuestadas que indican llegar con grandes dificultades a final de mes o, incluso, no llegar en absoluto.
Destaca también, a su vez, el número de trabajadores que nos señalan que su categoría profesional no se corresponde con las funciones realizadas, práctica ésta extendida dentro del sector con la intención de rebajar salarios.
Jornada
Otra de las cuestiones por las que se alegró la patronal del metal tras la firma del actual convenio fue la de mantener la reducción de la jornada laboral fuera del debate, continuando no sólo con la gran “flexibilidad” que permitía el anterior convenio a las empresas, sino facilitándolo aún más si cabe. Bajo el eufemismo de flexibilidad, se esconde uno de los principales intereses de los empresarios del sector: disponer del tiempo vital de sus trabajadores en el máximo grado posible.
De esta forma, una cantidad importante de las personas encuestadas nos indica que su empresa aplica habitualmente la bolsa de horas o las horas del acuerdo para la competitividad, siendo para CNT especialmente preocupante la cantidad de personas que han manifestado su total desconocimiento sobre esta cuestión o sobre el convenio en líneas generales, situación que les coloca en una situación de fuerte vulnerabilidad frente a los empresarios.
Cuestiones como la dificultad para la conciliación laboral, el insuficiente tiempo de descanso durante la jornada y la no consideración de éste como tiempo de trabajo efectivo, el desacuerdo con el calendario laboral o las presiones para realizar horas extras también se reflejan en los resultados de la encuesta como importantes inquietudes.
Salud Laboral
Navarra, año tras año, se encuentra a la cabeza del Estado español en accidentes laborales con la industria en general, y el metal en concreto, como unos de los sectores más preocupantes. Aunque las empresas del sector suelen ofrecer una formación obligatoria sobre seguridad laboral a sus plantillas, es destacable el número de personas encuestadas que la consideran insuficiente o que no se corresponde con el modo de trabajar en el día a día de la empresa. También el de quienes sufren estrés o sobrecarga laboral, el de quienes consideran que no trabajan en unas condiciones laborales seguras y el de quienes piensan que, aunque su empresa cumpla con la normativa, existen riesgos para su salud.
Las habituales prácticas deleznables de las mutuas también generan un importante impacto negativo en la salud de los trabajadores del sector al no reconocer éstas como laborales las enfermedades producidas por el trabajo o presionando a quienes se encuentran en periodo de baja. Este problema se agudiza todavía más en los contratos temporales así como en los más precarios debido al sentimiento de indefensión que genera este tipo de acuerdos.
La exposición a temperaturas cada vez más extremas debido al cambio climático o los problemas musculoesqueléticos a causa de sobrecargas y movimientos repetitivos son otras de las cuestiones en materia de salud laboral que manifiestan las personas encuestadas. Las situaciones de discriminación por razón de género, origen, orientación sexual etc. también están fuertemente presentes en el sector.
Organización sindical
Las respuestas relacionadas con el sindicalismo muestran una brecha cada vez mayor entre la clase trabajadora y los sindicatos. Destaca aquí la cantidad de personas encuestadas que no se sienten apoyadas ni protegidas por los sindicatos de su empresa.
En esta línea, el 41% no considera los comités de empresa un modelo sindical eficaz para defender sus derechos mientras que el 50% considera que sí, pero que algunos delegados solo buscan sus propios intereses. Una situación especialmente grave teniendo en cuenta que un 66% de las personas encuestadas considera que su empresa no respeta sus derechos laborales.
Conclusiones
Los resultados de la encuesta muestran que la degradación de las condiciones laborales en el sector del metal es un hecho irrefutable: sensación de inestabilidad, salarios que no se adaptan al aumento del coste de la vida, datos sobre accidentes laborales estremecedores, cada vez mayor“flexibilidad” para que las empresas puedan disponer del tiempo vital de sus trabajadores…
En los centros de trabajo, nos encontramos con plantillas muy divididas y, por tanto, insuficientemente organizadas para hacer frente a los abusos y la explotación de los empresarios. Se pueden encontrar algunas de las causas de esta división en el uso constante de ETTs, subcontratas y contrataciones precarias por parte de las empresas. Las diferencias en cuanto a estabilidad y condiciones generan la falsa sensación de que existen intereses contrapuestos dentro de las plantillas cuando la realidad muestra que la degradación progresiva de las condiciones de trabajo afecta a la totalidad de las plantillas si bien los puestos en situaciones más precarias son siempre los más perjudicados.
Consideramos que la única manera de revertir esta situación es conseguir volver a extender la solidaridad y la dignidad obrera en los centros de trabajo. Ésta es una de las razones por las que CNT rechaza el modelo sindical de representación unitaria (delegados de personal o comités de empresa) y apuesta por las secciones sindicales, las cuales permiten integrar en una misma asamblea al conjunto de quienes trabajan en un mismo centro sin importar si están contratados por la empresa, a través de ETTs o mediante subcontratas.
Para CNT, la brecha cada vez mayor entre las plantillas y los sindicatos es evidente, y el problema no reside solamente en las malas prácticas de las organizaciones sindicales, sino en que el modelo sindical de representación unitaria fomenta esta misma separación. Es imprescindible desarrollar un modelo sindical basado en la participación de las plantillas, con un funcionamiento asambleario, combativo y con una perspectiva de clase que no deje a atrás al personal más precarizado.
Además del salario, cuestiones como la jornada laboral, los ritmos de trabajo o el tiempo de descanso afectan enormemente a la vida de la clase trabajadora y han de ponerse de nuevo sobre la mesa para avanzar hacia el control obrero de la producción. Los sindicatos deben de ser la herramienta de combate de la clase trabajadora y para ello es imprescindible su total independencia con respecto a partidos políticos, el estado o cualquier interés ajeno al de la propia clase trabajadora.
El anarcosindicalismo tiene un importante trabajo por delante para extender su modelo sindical de acción directa en el sector. Extender la autoorganización en los centros de trabajo junto a los valores de la solidaridad y dignidad obrera es una tarea ardua, pero también ilusionante en cuanto que por delante tenemos todo un mundo nuevo por conquistar.

