Re–Read explota, vigila y abusa de las trabajadoras

SINDICAL | Foto de CNT Salamanca | Extraído del cnt nº 434.

A finales de verano nuestra compañera acudía a una entrevista de trabajo a la tienda de libros de segunda mano de la franquicia Re–Read en Salamanca. Esta primera entrevista fue tan bien que, al final del día, la compañera recibió una llamada comunicándole que había sido seleccionada para el puesto e indicándole que al día siguiente empezaría su periodo de prueba. Las condiciones pactadas fueron que la trabajadora estaría dada de alta en la seguridad social desde ese mismo día, comienzo de la relación laboral, y que su jornada de trabajo sería de lunes a viernes, en horario de 17 a 20:30h y sábados de 10:30 a 14:00h y de 17:00 a 20:30h. A pesar de ello, cuando la empresaria le da el contrato a firmar a la trabajadora, la fecha de inicio que aparece en el mismo es de tres días más tarde quedando, por tanto, 14 horas trabajadas fuera del contrato, ya que esos primeros días la trabajadora había realizado jornadas completas.

Además, la empresaria exigía a la trabajadora no disponer de días propios por enfermedad u otra circunstancia. Tampoco tenía posibilidad de decidir cuándo librar sus vacaciones anuales, pudiendo la trabajadora elegir 15 de esos días, siempre que no fueran más de 7 consecutivos. Muy pronto la empresaria empezó a exigir a la trabajadora que se acercase a la tienda antes de comenzar el turno, para realizar la apertura del establecimiento. De igual manera, si la librería cerraba a las 20:30h, la trabajadora tenía que quedarse a hacer caja y arreglar la tienda (colocar estanterías, fregar, etc.), lo que suponía más de 30 minutos de trabajo diario no remunerado.

Otras veces la jefa obligaba a la empleada a acudir a la tienda en horario de mañana, durante su descanso, para darle instrucciones relativas al trabajo. También se comunicaba con la trabajadora mediante su WhatsApp personal, fuera del horario laboral, vulnerando así su derecho a la desconexión digital y la controlaba a través de cámaras de vídeo vigilancia durante toda su jornada. Por si esto fuera poco, trataba de anular emocionalmente a la trabajadora con comportamientos maternalistas y conductas pasivo-agresivas. Además hemos tenido constancia de que en otras ocasiones la jefa ha ejercido un fuerte control a través de las cámaras de vídeo vigilancia y que ha llevado a cabo tratos vejatorios hacia otros trabajadores, por lo que se trata de un patrón de comportamiento habitual.

En vista de todo esto, la compañera decide poner fin a su relación laboral con la empresa y, tras hablar con la jefa, presenta su carta de despido voluntario. Durante esta conversación la compañera pregunta sobre las horas trabajadas fuera del contrato, a lo que la jefa contesta que no tiene intención de abonarlas e, ignorando la renuncia voluntaria, es despedida. Tras esto, la compañera trata de hablar con la empresa en varias ocasiones, obteniendo por única respuesta que las horas trabajadas fuera de contrato fueron en concepto de trabajo voluntario y que en ningún momento le obligaron a hacerlas, lo que lleva a la trabajadora a ponerse en contacto con el sindicato.

Los compañeros de la asesoría laboral del sindicato comprobamos que el finiquito no recoge todas las horas trabajadas y que además presenta un exceso de deducciones en concepto de vacaciones para, posteriormente, tratar de ponernos en contacto, sin éxito, con la empresa. Finalmente, decidimos abrir conflicto con ésta y cursar denuncia ante la oficina de Mediación, Arbitraje y Conciliación.

Semanas más tarde, ante la campaña informativa llevada a cabo tanto en las inmediaciones de la librería, como en redes sociales, y gracias también a la solidaridad mostrada por las compañeras del sindicato en otras ciudades —que realizaron repartos de octavillas en otras tiendas de la franquicia—, y que sabemos tuvo un impacto muy importante, la empresa accedió a pagar lo adeudado a la trabajadora.

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